Paul Stein

Paul Stein nunca fue adicto a los vhs ni rodó cortometrajes con sus amigos. Jugaba con cajas vacías y mezclaba las cabezas de los muñecos, crecer en un sitio con playa te hace llegar tarde al audiovisual. Su comida favorita se come con palillos y le gustaría que todos sus personajes se vistieran de robot. Aunque dice que no sabe bailar tiene un ritmillo interno que le hace editar con buen gusto y le gustaría tocar la Marcha Imperial en el melófono. Pero no tiene melófono.
Un día se da cuenta que las películas las hacen personas, y se obsesiona con la forma de crear imagenes. Conduce despacio, escucha música en todo momento y rueda publis, videoclips y piezas de ficción. No se deja barba por que le pica la cara y sus tatuajes son bastante de los 90.