Carlos Spottorno gana un World Press Photo

‘A las puertas de Europa’, parte de un especial de EL PAÍS SEMANAL, con la colaboración del periodista Guillermo Abril, ha sido premiado en categoría multimedia   a-las-puertas-de-europa La tarde anterior el horizonte se había teñido de sangre sobre un Mediterráneo liso y manso. Pero oscuro. Un mal presagio. De que algo iba a ocurrir. Las condiciones eran muy favorables para la navegación. Si uno estuviera en Libia, aguardando a zarpar en una patera para dejar atrás la guerra o la miseria, sería el momento perfecto para lanzarse a lo desconocido. Rumbo a Europa. O al fondo del mar. Y así lo comentamos esa noche en el diminuto camarote que amablemente nos había cedido el comandante de la fragata italiana Grecale, Stefano Frumento. Yo en la litera de arriba, Carlos Spottorno en la de abajo; o quizá él estuviera editando fotos sobre el diminuto escritorio de la estancia, como suele hacer cuando trabaja: hasta bien entrada la madrugada. Nos había costado cerca de un mes de negociaciones llegar hasta allí. Un buen puñado de correos. En español, inglés e italiano, lengua que domina Spottorno De cartas con membrete oficial de EL PAÍS a embajadas, mandos militares y miembros del gobierno. Finalmente sucedió cuando nos encontrábamos en Sicilia, saliendo del Cara di Mineo, el mayor centro de refugiados y solicitantes de asilo de Europa. A las puertas del centro leímos el correo electrónico de un teniente de la Marina: “Un helicóptero les transportará a bordo de la fragata Grecale. De momento la duración de este embarco no es definible”.   Recuerdo a Spottorno colocándose sus dos cámaras al cuello. Ambas preparadas para grabar vídeo y tomar fotos. Había ensayado el procedimiento al milímetro los últimos días. Era un reto enorme dar lo mejor de sí en una situación límite. Y en dos formatos. Muy pocos, hasta la fecha, habían tenido un acceso tan directo a un rescate en alta mar. Los 206 marinos italianos funcionaron con la precisión de un cuerpo de élite. Cada miembro de la tripulación sabía dónde colocarse y su función. Aquel 11 de marzo sacaron a 219 inmigrantes de un cascarón de madera carcomida de unos 15 metros de eslora. La mayoría huían de Paquistán y Siria. El comandante nos dio autorización para acercarnos a la embarcación en una de sus lanchas. Recuerdo el centenar de caras mirando por la borda de la patera con una mezcla de terror y alivio. Y a Spottorno disparando y grabando sin descanso.   En la pieza premiada por World Press Photo no hay trampa ni cartón. Fuimos testigos directos de uno de los dramas más terribles de este siglo. Y Carlos Spottorno logró transmitirlo en imágenes con toda su crudeza y siendo fiel a los hechos. Haciendo periodismo del bueno.   (Texto Guillermo Abril)